 |
"ACd`EI" LE ABRE LAS PUERTAS CERRADAS.
Cuando nos adentramos en el área profesional vamos
descubriendo que lo que en sus orígenes era una tarea,
digamos sencilla, pues solamente nos exigía un riguroso
control de los contratistas, constructores, industriales,
etc. y las propias ventas nos marcaban la dinámica
y el ritmo que tenía que seguir el proyecto, si se
iban cumpliendo las etapas, se realizaban las certificaciones,
se cobraban y, esto sumado a los ingresos a cuenta de ventas,
siempre había liquidez. Si en algún caso esto
no se cumplía era debido al incumplimiento de algún
industrial, que fácilmente se resolvía, y si
se daba el caso que había que cubrir algún compromiso
y se estaba “corto en liquidez”, la entidad financiera
estaba encantada de “echar una mano” y cubrir
el compromiso de una manera puntual, con una buena comisión,
por descontado.
Pero las cosas empezaron a cambiar: primero cuando las ventas
empezaron a flaquear, donde la subida de intereses se tomó
como gran causante del problema; luego cuando había
cierta psicosis de que el sector se ralentizaba, o bien explotaba
la burbuja, también en las grandes empresas del sector
hubo movimientos muy importantes, todas las entidades financieras
se desprendieron de gran parte de sus inversiones inmobiliarias,
y por si esto no fuera suficiente, las hipotecas del sector
inmobiliario en Estados Unidos entraron primero en crisis
y finalmente en quiebra.
Las anteriores referencias, expuestas de forma más
o menos cronológica, a la llegada de la crisis son
más que nada para situarnos en el correcto escenario
que ahora tenemos. Es decir, pasamos de una actividad que
dominábamos totalmente a un nuevo escenario, en que
todo es distinto de como era hace unos meses, las puertas
donde llamar están cerradas, nos presionan para que
se resuelvan situaciones que eran impensables hace escasamente
dos meses, el amigo ya no es amigo sino un “mandado”,
la incertidumbre nos abruma y, pensando que estamos haciendo
lo mejor para nuestro negocio, probablemente estemos perdiendo
un precioso tiempo que en un futuro corto nos va a hacer falta.
En nuestra asociación tenemos muy claras las ideas
en este sentido. El promotor, por todo lo expuesto en el párrafo
anterior, se ve sometido a una nueva problemática que,
por supuesto, no esperaba se siente abrumado, se siente
solo, en algunos casos se crea falsas esperanzas,
pues no quiere creer la evidencia y en otros busca soluciones
que se dilatan en el tiempo, lo que le crea un “mal
vivir” que le puede traer nefastas consecuencias.
La única solución para afrontar esta nueva situación
es aceptarla y afrontarla, como una situación Coyuntural,
en la que nos hemos visto inmersos, sin poderlo evitar, y
que con el soporte adecuado vamos a superar de la forma menos
traumática.
Nuestra propuesta para abordar el nuevo escenario que se
ha creado en el sector y, por supuesto, completamente contra
la voluntad de todos los que estamos atrapados en él
es la siguiente:
Lo primero que vamos a hacer es un análisis
exhaustivo de cada situación, pues no hay dos situaciones
idénticas.
A continuación vamos a tomar decisiones que
no serán solamente por iniciativa nuestra.
Vamos a aprovechar las sinergias que surgen entre
varios componentes de un colectivo que està en la misma
situación que cada uno de nosotros.
Vamos a cuantificar lo que tenemos que “perder
en el camino”, ya que no es fácil salir de una
crisis sin sacrificar por lo menos parte del beneficio previsto.
Hay que conseguir, por encima de todo, no perder activo.
Cada uno de nosotros afronta su situación
a titulo individual, pero de forma Corporativa, con lo que
se multiplica la fuerza de cada uno y, la defensa de sus intereses,
frente a presiones externas.
Vamos a disponer de un intermediario en la interlocución
para los temas espinosos, que nos va a informar puntualmente
de cómo está la situación en cada momento,
para poder preparar los pasos siguientes sin recibir directamente
“los ataques” de nuestros contrarios: Bancos,
Proveedores, Inversores, Clientes, etc.
Hay que trabajar con un único objetivo: evitar
cualquier situación que nos pueda llevar a la ejecución
de cualquier crédito o hipoteca, a tener que presentar
concurso de acreedores y, si hay que presentarlo irremediablemente,
que sea de una promoción o proyecto aislado, evitar
la pérdida de patrimonio y salir de la crisis lo más
bien librados posible.
A todo esto hay que añadir una total confidencialidad
por parte de nuestros ejecutivos y las ventajas del trabajo
en equipo de lo que podríamos llamar “gabinete
de crisis”, trabajando todos a una para conseguir los
resultados previstos.
Finalmente decir que todo este trabajo, que a modo de ejemplo
hemos detallado y todo el resto que no aparece enunciado,
lo realizan profesionales de altísimo nivel y prestigio,
con lo cual el resultado siempre es más óptimo
que el que obtiene el propio interesado, puesto que no es
su trabajo o profesión; además, la pérdida
de objetividad cuando se está bajo presión también
juega un papel muy importante.
|
 |